XXIV Jornadas
Alcázar de San Juan

HOY EMPIEZA TODO

 

Fecha: 25/10/2000. Pase: 21:00 horas CINE CRISFEL

AS101Nacionalidad: Francia. Año de producción: 1999 Duración: 1 h. 57 m. Director: Bertrand Tavernier. Guión: Dominique Sampiero, Tiffany Tavernier, Bertrand Tavernier. Intérpretes: Philippe Torreton, María Pityarresi, Nadia Kaci.

Uno de estos nombres es el de Bertrand Tavernier, director de la película que nos ocupa, su penúltimo trabajo hasta la fecha. Aunque anteriormente ya había practicado un cine con evidentes preocupaciones de índole social, parece que con Hoy empieza todo el realizador se instala totalmente en lo que se denomina «cine de denuncia», adquiriendo ciertos estilemas propios de dicho cine, como pueda ser el uso de técnicas cercanas al documental con intención de alcanzar la mayor inmediatez posible. Quizás este encasillamiento voluntario pueda mermar el alcance de su propuesta, sobre todo desde el punto de vista formal, pero no cabe duda de que, dentro de su «género», el filme de Tavernier cumple con todos los objetivos que se marca, constatando la falta de atención de las autoridades e instituciones públicas hacia la educación infantil, la falta de apoyos a las familias más humildes (por la que los niños terminan pagando), revelando asquerosos movimientos político-burocráticos y otras injusticias de diverso pelaje. Estas denuncias las lleva a cabo Tavernier dentro de una historia que se erige como un canto y un homenaje a la figura del educador, auténtico héroe aquí, personificada en el protagonista, Daniel Lefebvre (Philippe Torreton), un hombre que emprende una lucha titánica cada día enfrentándose a toda la precariedad que rodea al centro donde imparte sus enseñanzas a niños pequeños, a veces viéndose obligado a ejercer como asistente social, y luchando contra la miseria moral y material de algunos de los familiares de los alumnos. Muchas de las situaciones son, quizás, un tanto arquetípicas, pero no dejan de estar resueltas con gran respeto, sin maniqueísmo y con las mejores intenciones. Creo que Hoy empieza todo está realizada desde una perspectiva filosófica y vital profundamente cristiana, que se refleja sobre todo en los valores esgrimidos por Daniel, quien en ocasiones parece una transposición de El Crucificado a nuestros días. Es un hombre extremadamente amable y paciente, pero no duda en ponerse firme para defender sus convicciones en determinados momentos. Asimismo, algunas de sus reacciones (como el instante en el que se arrepiente tras propinarle un sopapo al hijo de su compañera, la manera en que asume, con resignación, la obligación de atender a su padre -aunque éste le maltratase cuando era pequeño-, o su visita al cementerio tras haberse negado a acudir a una ceremonia fúnebre), su comprensión, y la compasión (no sólo con los niños, sino también con los animales, recuérdese la escena de la pesca en la que Daniel devuelve al mar el pez que ha capturado) denotan un inquebrantable espíritu de bondad, en el sentido cristiano del término, y la voluntad de intentar instaurar algún referente moral, algo de humanidad, en un panorama devastado(r) y fomentador del desaliento. La ingente cantidad de problemas que se ciernen sobre Daniel le harán flaquear en su contienda cotidiana para sacar adelante a sus pupilos y su vida personal, que también atraviesa por diversas dificultades. Cansado de cargar con semejante peso, Daniel llega a plantearse la posibilidad de dejarlo todo y claudicar, algo a lo que finalmente renunciará gracias al apoyo de la familia y de los amigos, en un esquema semejante al de la extraordinaria ¡Qué bello es vivir! (It’s a Wonderful Life. Frank Capra, 1946), la cual, aunque tenga una fama de «película ñoña» que no comparto ni de lejos, era incluso más lograda, más profunda y más realista, en algún sentido, que Hoy empieza todo, pese a tratarse de un filme de estudio y pese a las derivaciones fantásticas de su argumento. En el último tramo del film, Tavernier hace extensivo el esfuerzo diario de Daniel para luchar contra el tedio y la rutina a todas las personas de la comunidad, y de la raza humana, e intenta mirar al futuro con mucha esperanza. En definitiva, todos nos encontramos lanzados a un mundo lleno de amenazas donde tenemos que buscar la fuerza necesaria para aguantar y afrontar nuestros problemas, y seguir en pie. Esto intenta expresarlo mediante los versos de Daniel, recitados en off, y que, particularmente, no veo que encajen bien con el resto de la narración, netamente prosaica. “Siempre queda Tavernier, alguien que sacuda las emociones con algo tan sencillo como plantar una cámara en una escuela de niños”. Rocío García. “Muchos me han escrito diciéndome que habíamos conseguido una pequeña victoria haciendo esta película”. “Cuando viajo, encuentro gente normal y corriente que son formidables, y me apetece hablar sobre ellos porque merecen un homenaje, que se les conceda la palabra”. «Una de las películas más emotivas de uno de los mejores directores del mundo» (Carlos Boyero: Diario El Mundo) «Hermosa, bellísima, prodigiosa… una obra maestra del cine moderno» (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)

 

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