XXIV Jornadas
Alcázar de San Juan

EN LA PUTA CALLE

PRESENTACIÓN A CARGO DE ENRIQUE GABRIEL, DIRECTOR DE LA PELÍCULA.

Fecha: 08/10/1998. Pase: 21:00 horas CINE CRISFEL

Nacionalidad: España. Año: 1996 Duración: 92’ Dirección y guión: Enrique Gabriel Montaje: Julio Peña Fotografía: Raúl Pérez Cubero Vestuario: Clara González Reparto: Ramón Barea, Luis Alberto García, Magali Gainza, Marga Escudero, Patricia García Méndez…

 

Por medio de una narración sin dramaticidad, por momentos de estilo documental, el ácido filme de Enrique Gabriel transcurre en Madrid y aborda el tema de las consecuencias de la globalización económica en España. No obstante, en lo que respecta a la Argentina, la información llega un poco tarde: nada de lo que se ve supera las noticias sobre miseria y desempleo que todos los días aparecen sobre nuestro país en los diarios. La película también refiere a cuestiones como el nacionalismo contra los inmigrantes, la dignidad de los viejos trabajadores con oficio, la amistad y el compañerismo. Los protagonistas son un parado español (R. Barea) que llega a Madrid para conseguir trabajo y un buscavidas cubano ilegal (L. A. García) que lo adopta y lo ayuda en el duro oficio de vivir a la deriva cuando las posibilidades se agotaron. Los miserables que viven en las calles de Madrid, los limpiavidrios de coches que pululan en las esquinas de tránsito (aquí en la Argentina también los hay), las sabandijas varias de la ciudad (drogones y otras tribus), los explotadores y los explotados, Gabriel ofrece una muestra de cada cual en su filme. La escena donde el cubano cae atropellado por un vehículo es intensísima; la del fugaz encuentro del español con la dueña del hotel es vana, porque una característica fuerte del personaje es la dignidad y no es verosímil que la ponga en juego tan siquiera por venganza (como surge de los comentarios en medio de la relación cin ella). Da muy buen resultado el contraste entre el duro español que las ve todas negras y el cubano que (también las ve negras pero…) se lo toma todo un poco en solfa. La evolución del protagonista español a medida que experimenta la mala vida en la calle es verosímil, más allá de que la cámara de Gabriel no capta este cambio en el interior del personaje sino directamente a través de sus acciones. Las imágenes de ese Madrid no turístico, de edificios descascarados, ventanas rotas y arquitecturas corroídas que alguna vez fueron fábricas, también son contundentes.

 

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