XXII Jornadas
Alcázar de San Juan

ELEFANTE BLANCO

AS1971Argentina, 2012.
Género: drama. 106 m.
Dirección: Pablo Trapero
Guión: Pablo Trapero, Martín Mauregui, Alejandro Fadel, Santiago Mitre
Intérpretes: Ricardo Darín, Jérémie Renier, Martina Gusman, Federico Benjamín Barga, Mauricio Minetti, Walter Jakob
Música: Michael Nyman
Fotografía: Guillermo Nieto
www.facebook.com/ElefanteBlancooficial
2012: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso (sección “Un Certain Regard”)
Gerónimo (Jérémie Renier) es un hombre de 45 años devastado por un suceso trágico. Su amigo Julián (Ricardo Darín) intenta sacarlo a flote animándolo a participar en el proyecto de un poblado marginal de los alrededores de Buenos Aires. Los dos son sacerdotes católicos que decidieron dedicar su vida a los más pobres: Gerónimo en el Tercer Mundo y Julián en Argentina. Mientras trabajan en Villa Virgen, Gerónimo empieza a cuestionarse si la Iglesia es la institución adecuada para proteger a los más débiles. Julián, por su parte, decide que el mejor camino para cambiar las condiciones de vida de los necesitados es la política. El contrapunto lo representa Luciana (Gusmán), una abogada atea, que tiene una perspectiva distinta sobre las reformas sociales.
“Me gusta la capacidad que tiene el cine de romper barreras, no solo la experiencia artística. Quisiera que cada uno pensara cómo podemos comprometernos con distintas causas”. Pablo Trapero.
“Elefante blanco es una película de amor, a fin de cuentas, pero es de gente que piensa en el amor de una forma distinta, de una manera cotidiana. Son personas que hacen cosas por amor, por el amor que les moviliza. Es amor en el otro, de pareja, a mor a un ideal..y el amor es lo que les hace fuertes en situaciones difíciles” Pablo Trapero.
“Buscamos impactar al público para que se fijen en estas personas” Ricardo Darín.
“Realismo con talento. (…) plantea los continuos dilemas morales de quijotes nada enloquecidos (…) Trapero lo cuenta con intensidad y complejidad. Y Darín es ese transmisor ideal con el que sueñan los directores.” (Carlos Boyero: Diario El País).
“El trasfondo de la historia es mucho más interesante que el drama que se nos presenta en primer plano (…) Aun así, Trapero consigue capturar una cierta verdad en su crudo retrato de la pobreza (…)” (Manuel Yáñez Murillo: Fotogramas).
Trapero, queda claro, apostó aquí por la urgencia, la visceralidad, la fuerza de las imágenes. Y, en ese sentido, cada uno de sus planos tiene una potencia, una convicción, una carga emotiva que arrasan con cualquier cuestionamiento “intelectual” (Diego Batlle. La nación).

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